De esas veces que vas al baño a medianoche. Que ni siquiera enciendes la luz por tal de que no te dé el típico "fogonazo". Terminas de hacer tus necesidades en el baño. Vuelves a tu cuarto y te fijas en el suelo. Esos pequeños agujeros de luz que se insertan a través de las persianas, algunos más grandes que otros. Que si no miras al suelo, ni siquiera te fijas que están ahí. Digamos que son casi imperceptibles. Como todo lo que pasa a tu alrededor.
Sucesos imperceptibles. Pueden ser lo peor de este mundo, peor que la mísimima muerte. Es como ver una pelicula, sin fijarte en los pequeños detalles que hacen que una pelicula sea totalmente buena. El no fijarse en los pequeños detalles del mundo... de nuestro mundo, hace la existencia más rutinaria y aburrida.
Asomarte a la ventana, y de repente mirar la calle que tantas veces has visto, pero con detenimiento. Sin prisa,pero sin pausa. Verás que no es como crees que es. De hecho, si ahora tuvieras que describir o dibujar la palma de tu mano, sin mirarla no sabrías hacerlo. Porque no nos fijamos en los pequeños detalles, el ser humano es así. Lee el argumento, pero no ve la película. Lee la introducción, pero no el libro. Vive la vida, pero no la disfruta. Y cuando vuelve del baño, no se fija en esos pequeños circulitos de luz que salen de la persiana.
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